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Despedida de la UDA

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domingo, 27 de febrero de 2011

Consultorio 1: Relación médico-paciente-familia.


 Se presenta a la consulta paciente de sexo femenino de 39 años de edad. Antes de que la mujer ingrese al consultorio, la médica a la cuál yo estaba acompañando esa tarde en la rotación por Medicina Familiar, me adelanta que “es una paciente complicada que carga con una historia familiar bastante fuerte y tiene serios problemas con su peso”. La paciente hacía un año había debutado con una arritmia que se había originado a raíz de un preparado magistral que estaba consumiendo para poder reducir su peso.

La mujer ingresa al consultorio muy inquieta. Nos saluda y responde al “¿Cómo estás?” de la médica con un “¡¡¡Gorda!!! ¿Cómo voy a estar? No me ves, no me aguanto más”. Empiezan a conversar, la mujer le cuenta que no puede dejar de pensar en comida, que come todo el día porque está triste, y que está triste porque come todo el día. La médica le pregunta si había consultado a alguna nutricionista y la mujer le responde “No tengo ganas de ir a la nutricionista, esas cosas no me van a mi. Me compré todas las revistas con todas la dietas pero las abandono todas”. Sigue hablando de sus intentos frustrados y la médica le pregunta “¿Y ejercicio, no intentaste hacer?” a lo cuál la mujer en tono irónico le dice “¡¿Ejercicio yo?! ¡¡¡NI LOCA!!! No me gusta transpirar. Ni me digas de esas cosas que yo no quiero hacer nada de eso...”. La mujer continua quejándose y en un momento dice “Mirá, si sigo así voy a volver a los preparados magistrales…”. Yo escucho la conversación entre la profesional y la paciente y no sé cómo va a hacer la médica para evitar que la paciente recaiga nuevamente en la ingesta de los preparados magistrales. Se la ve desesperada por bajar de peso, muy vulnerable y poco optimista. Se niega a cualquier opción para adelgazar que no consista en una receta mágica…

La conversación continúa con la negativa de la paciente a recibir cualquier alternativa terapéutica que la médica ofrezca. En un momento la paciente dice “¡¡Hasta mi pareja se queja de mi gordura!! En forma de chiste, pero todos sabemos que atrás de los chistes hay algo de realidad, se la pasa diciéndome “¡Qué gorda que estás!””. En ese momento la médica desvía el tema de conversación hacia la pareja de la mujer, que se ve conocía bastante bien a través de los relatos de la paciente. La médica le pregunta cómo estaba él con respecto al tratamiento de su diabetes y la mujer le dice que mal. Le cuenta que los dos están “descontrolados”, que salen “y se comen todo” y que él no quiere seguir el tratamiento de su enfermedad porque “no le importa nada”. Ella se siente muy sola y poco contenida. Es ahí cuando la médica le comenta acerca de PRO.SA.H.I. (“Programa Saludable para el Descenso de Peso del Hospital Italiano”) un programa que tiene el Hospital que promueve la incorporación de hábitos de vida saludable A UN GRUPO DE PERSONAS que se encuentra en situación de sobrepeso u obesidad. La paciente recibe esta propuesta con entusiasmo y comienza a hacerle preguntas acerca del programa. La médica le explica que es precedido por una médica de familia pero que se desarrolla de manera interdisciplinaria con nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos, profesores de educación física… La mujer, lejos de rechazar la propuesta a pesar de saber que iba a tener que seguir una dieta de una nutricionista o hacer ejercicio, saca su agenda de la cartera y anota los teléfonos para poder “arrancar cuanto antes”. Al finalizar la consulta la paciente le dice a la médica “Voy a tener que venir más seguido, porque yo me siento muy sola, me desespero y no sé que decisiones tomar… Hablándolo acá me siento más contenida. Lo del grupo me parece una muy buena idea, estamos todo en la misma y juntos nos vamos a poder ayudar”.

Lo que me interesa destacar de esta consulta es la importancia de la relación médico paciente familia. Cuando la paciente entró al consultorio y al comienzo de la conversación con la médica yo no me imaginaba cómo iba a poder esta ayudar a una mujer tan negativa y con poca apertura para encontrarle una solución a su sobrepeso. Sin embargo, mediante el pleno conocimiento de la historia y la familia de la paciente, la médica pudo comprender que la negativa de la misma a recibir cualquier tipo de tratamiento se debía a su sentimiento de SOLEDAD debido a la falta de apoyo que le brindaba su pareja. Fue así como le ofreció unirse a un Programa GRUPAL con muchas personas que comparten su mismo problema y donde podría apoyarse en otros para la búsqueda de una solución. El mismo tratamiento (una dieta con una nutricionista y ejercicio) que era fuertemente denegado por la paciente al tener que llevarlo a cabo sola, fue aceptado si se llevaba a cabo en un grupo. Esto demuestra que de no haber estado la médica al tanto de la esfera emocional de la paciente, el problema que llevaba la misma a la consulta no se habría solucionado.

1 comentario:

  1. Sole:
    qué buena experiencia!!!!. Quizá estaría interesante que nos cuentes qué recursos pensas que usó la médica de cabecera de esta paciente para lograr un cambio de actitud con respecto a su problema. Y que analices algunos de los puntos de la entrevista médica que te parezcan más relevantes para que se logre lo que viste en la consulta.

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